Querida abuelita:
Qué feliz está usted hoy! Qué feliz está usted en los cielos! Sin sufrimientos… viviendo en un mundo y en una vida mucho más feliz que la que usted tanto amaba y ha dejado atrás… ese es nuestro consuelo y esa es nuestra alegría, aunque reconociendo la tristeza… somos humanos… y las separaciones nos hacen sufrir…
Abuelita, tus nietos… hasta el más pequeñito, queremos decirte adiós… nuestra forma de hacerlo es a través de esta carta en la que queremos recordar momentos de usted con nosotros… momentos maravillosos porque los vivimos con la abuelita más maravillosa, y no sólo una abuelita maravillosa, sino que una excelente persona… eso lo comprobábamos cada vez que un amigo o una amiga conocían a la abuelita terminaban adorándola… y la abuelita recodándolos, preguntándonos hasta el último día por esos amigos y por sus familias…
Muchas veces nos confundía los nombres, nos decía el nombre de tres de sus doce nietos antes de llegar al que era, sin embargo en sus oraciones no existía la confusión… tampoco la omisión… era increíble, pero la abuelita oraba por cada uno de sus hijos, continuaba por cada uno de sus 12 nietos… por sus bisnietos… y sin exagerar, continuaba con las nueras y los yernos y cuando nosotros la acompañábamos en esas oraciones pensábamos “ya pue abuelita, llevamos harto rato orando” algunos abrían los ojos buscando la mirada de otro primo que estuviera con los ojos abiertos y para sorpresa… la abuelita continuaba ahora orando por las familias de sus nueras, por las familias de sus yernos y más…
¡Es que su amor era tan grande! Era un amor que se desbordaba… era un amor sincero, era un amor que daba cabida a tantas personas…
Era una abuelita que ponía orden, que daba consejos y que regaloneaba en exceso… que nos contaba lindas historias de su niñez en el campo… y unos cuentos tan lindos que sólo se los hemos oído a ella…
Cómo olvidar esos regaloneos y ese autoritarismo cuando nos decía luego de terminar de comer nuestro plato de comida “otro poquitito?” y aunque dijéramos “no abuelita, estoy satisfecha” para ella era un “sí” , y tomaba la olla y en un, dos por tres nos vaciaba parte de ella…
Siempre preocupada de alimentarnos… nos preparaba leche con harina tostada, jugo de naranja con betarraga, también oíamos su frase “tome unas moneditas para un chocolatito” respondíamos “no abuelita” y “nos retaba” y buscaba la forma de echar alguna moneda en los bolsillos…
Cómo olvidar la forma en que algunas la hacían molestar contándole de que se pondrían un piercing en la lengua o que se teñirían el pelo fucsia… eran cosas que no pensaban concretarse, pero la forma en que la abuelita “nos reprendía” tenía algo de tierno y gracioso… por eso lo hacíamos…
Los años continuaban corriendo… y por supuesto la edad avanzaba en mi abuelita… con ellas las enfermedades, los pasos más lentos, y la música a sus oídos se veía disminuida, pero ella siempre trató que no se notara…. Le hablábamos y nos respondía con una sonrisa con un “sí” para lo que fuera, aunque la respuesta no tuviera relación con la ocasión… “abuelita ando con una plata perdida” ella respondió “qué? Quiere comer sandía?”
Abuelita que difícil será llegar a su casa y no verla, no encontrarla comiendo en la cocina, no encontrarla tejiendo esos tejidos infinitos desechos una y otra vez, y vueltos a tejer con lana tan envejecida….
Extrañaremos llegar a su casa y oírla cantar llena de gozo esas canciones cristianas a las que les cambiaba la letra…. Extrañaremos sus regaloneos, ese amor increíble! Porque así era su amor INCREÍBLE!.
Abuelita… buen viaje, le pedimos a Dios que la recibiera con los brazos abiertos, pero sabíamos que así sería… dele saludos al tata Adolfo de nuestra parte…. Y espéranos tranquila abuelita, porque llegará ese día… ese día que como dice la canción… “Nos veremos en el río”
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