miércoles, 19 de noviembre de 2008
Prisionera
Aquello es lo que tengo escrito en mi perfil. Siendo hoy 19 de noviembre, siento que aún no me atrevo a publicar lo que escribo, porque en su mayoría es lo que siento y lo que me ocurre, pero benditas sean las letras, digo más a través de ellas que a través de mi voz. Ser tímida significa ser prisionera, las letras significan sacarse por algunos segundos las esposas. Desprisionarme.
sábado, 24 de mayo de 2008
la huella terrestre a convertirse en angel, de igual forma existen
angeles que no habiendo pasado aùn por la experencia humana
deciden venir por primera vez, a la tierra.
¿Por qué acepta el angel dejar su paraìso de luz y bajar hasta las
más densas regiones del universo manifiesto?
Porque obedece a la voz del Gran espíritu que le dice:
"Ve,conviertete en un ser humano, sè igual a ellos y traemelos aquí"
jueves, 6 de marzo de 2008
Espero
Comenzó un nuevo año de clases, en donde siempre ponemos nuevos desafíos. Mi mayor desafío este año, es lograr tener una gran fortaleza, para no caer, cada vez que se me presenté un problema, como lo hice el año pasado
Estoy en un momento en que me di cuenta la edad que tengo, que ya soy adulta, aunque no me guste la palabra “adulta”, sé que puedo seguir siendo tan “cabra chica” porque “eso” de niño, es lo que hace entretenidas a las personas, pero sé que además debo tener una madurez, para enfrentar todo lo que viene, para poder saber cuál es mi camino, aunque quería dejar un poco de lado pensar en los sueños, parea no sufrir si es que no los logro, pero esa tampoco es la solución.
Sé que debo utilizar más la palabra ética, especialmente por lo que estudio. Sé que no debo cohibirme más en esta vida, porque aquí también estamos para disfrutarla, así que comenzaré a hacer cosas que me agraden. Ya estoy grande, y en ciertos aspectos, le veo el lado amable, por ejemplo: la locura que se me ocurrió el otro día en una ventana de msn, que comenzó como un juego, y que ahora quiero llevar a cabo, y lo estoy preparando, o tal vez… me estoy preparando.
Espero dejar de temer a psicología social, entender que no soy del área científica.
Espero me gusten algunas cosas que no me gustaban.
Espero reparar lo que creía roto.
jueves, 21 de febrero de 2008
Menos en una ocasión
Durante el verano no tenía que esperar que un día estuviera caluroso para poder mojarme y en invierno, nada costaba viajar unos minutos para ver nevar. Eso me hizo ser una fanática de Chillán. Llegando a participar en un concurso acerca de la historia,
geografía y gente de mi ciudad, recibiendo premio de las manos del jefe del departamento de educación y un posterior viaje a esquiar por el merito. ¡¡¡Diablos, rayos, cielos…!!! Nuevamente me encuentro yéndome por la tangente (me agrada la materia de circunferencias), aquello se ha hecho tan habitual, aunque en realidad… es para finalmente aclarar que gracias a eso sé mucho respecto a mi ciudad, incluyendo por supuesto la catedral.
La catedral… fácil decir cuanto mide su nave central, quien la construyó, quien fue su primer obispo, y decir que los aún no analizados dibujos de la entrada son de Alejandro Rubio Dalmati (no analizados por mí xD) y continuar con que la cruz es en honor a las víctimas del terremoto del 24 de enero de 1939 (apuesto que la gente de Chillán no sabe la fecha y con suerte dicen “aah… el terremoto del 39”) , pareciera que estuviera jactándome, pero la verdad es que no, sino que todo lo escribo con un fin… explicarte porque ocurrió, y sincerarme con que ni siquiera tengo la certeza.
Ahora tengo más conocidos que no son de Chillán, así que he dado varios tour, incluyendo la visita y las palabras acerca de la catedral. Aclaro que es lo primero que hago, y sigo aclarando que hubo una ocasión en la que no lo hice… quizás… con quien fue mi persona más importante.
Tú.
Nada más pido me comprendas, y que no me tengas rencor. Sé que tal vez hice una diferencia contigo, que desmerecí la catedral cuando estabas tú, pero míralo como un privilegio… no como una falta de ello, pues no fue, porque yo no haya querido, simplemente fue porque tú, me hiciste olvidarlo.
Simplemente hiciste preferir el brillo de tus ojos, cuando estábamos sentados en esa banca de la plaza, haciéndonos entrega del regalo de nuestro primer mes.
Simplemente fue porque mis labios, prefirieron estar haciendo otra cosa, y no estar hablando. Mis labios prefirieron tus labios.
Simplemente, no podía ocuparme de lo que en otros momentos era obvio de hacer, estaba la tensión de una discusión con mi padre y estaba “eso” extraño que me ocurría, cuándo estaba sólo contigo. Simplemente tú le ganaste a mi razón.
Entonces no habértela presentado en ese momento, por preferirte a ti, hace que sea distinto a como lo fue con el resto.
(Todos esos “simplemente”, debieran ser cambiados por otra palabra, ya que no es algo tan “simple”)
Hoy
Te tengo una propuesta, pero no la tomes como letras de este escrito. Tómalo como una invitación que puedes cobrar CUANDO QUIERAS.
Hay otros clásicos de Chillán, llámese la papapizza. Te invito a que vengas a probarla :P junto con la invitación principal, esta: ¿Qué te parece que te presente la catedral? de lado a lado, todos sus ángulos, por dentro y por fuera. En toda su expansión.Ya no está el miedo de que yo pueda alejarme de lo obvio. Porque ya le pusiste límites a mi forma de perder por minutos la razón. Por lo tanto, no estará mi ineficiencia de guía turística, pues estará prohibido que mis ojos, miren el brillo de tus ojos y que mis labios, dejen de hablar, por preferir perderse entre los tuyos.
jueves, 17 de enero de 2008
viernes, 11 de enero de 2008
Noventa días de lágrimas
Era un lugar en donde ella al principio sonreía, tras la satisfacción de haber encontrado al fin, lo que decía era “la máxima felicidad”.
No era un lugar lúgubre, aún así la hacía llorar ¿sería la ventana? ella bien sabía que no, los noventa días de lágrimas fueron por la pérdida de esa “máxima felicidad”.
Lo miró y le dijo que había llorado noventa días por él, y él... no le creyó; no le dijo que fueron exactamente noventa días de lágrimas, porque nunca supo cuántos días fueron, pero tiene claro que más de ochenta y nueve, y que fueron más de tres meses y que fue poco menos de un semestre.
Lo miró y le dijo que extrañaba tanto esa “máxima felicidad” y que se sentía culpable al nivel de llorar noventa días, y él...no le creyó.
¡Él no tuvo la experiencia de llorar noventa días! por eso no creyó, tal vez no se valoró para creer que una mujer lo lloraría noventa días ¿acaso “antes” y durante” ella no le mostró cuánto lo quería (¿hablar de cantidad en querer?)?.
¿Y de qué le vale a ella que él le creyera? ¿acaso con eso él secaría sus lágrimas y la haría sonreír?.
¿Y de que le hubiese valido a ella , el haber inventado noventa días de lágrimas? digamos que no es muy digno confesárselo al motivo de las lágrimas ¿o sí?.
Ella supone que muchos han llorado noventa días por amor, y cien, y mil ... y años...
Ella bien sabe que no lloró noventa días, porque ... ¿ acaso sólo se llora cuando caen lágrimas?
Ella agradece haber estado durante esos noventa días, en el lugar de todo lila y azul, para así llorar lejos de su gente. Ella agradece a esa ventana que daba a la muralla, para así llorar en la oscuridad, sin desmerecer a la luz.