¿¿La catedral?? Mmm… jamás imaginé que estaría dándome los problemas que me está dando hoy. En realidad, no me está dando problemas, sino que otra vez me encuentro con que soy yo quien me los doy. Además siento el sutil color gris, que no debería sentir. Esto por la existencia de dos motivos, uno es “el tiempo pretérito” y el otro es “que no tiene importancia…” puesto que puede significar tan poco para el resto. ¡¡¡ESO…!!! ¡¡¡PARA EL RESTO!!! Para el resto, pero no para mí.
Durante el verano no tenía que esperar que un día estuviera caluroso para poder mojarme y en invierno, nada costaba viajar unos minutos para ver nevar. Eso me hizo ser una fanática de Chillán. Llegando a participar en un concurso acerca de la historia,
geografía y gente de mi ciudad, recibiendo premio de las manos del jefe del departamento de educación y un posterior viaje a esquiar por el merito. ¡¡¡Diablos, rayos, cielos…!!! Nuevamente me encuentro yéndome por la tangente (me agrada la materia de circunferencias), aquello se ha hecho tan habitual, aunque en realidad… es para finalmente aclarar que gracias a eso sé mucho respecto a mi ciudad, incluyendo por supuesto la catedral.
La catedral… fácil decir cuanto mide su nave central, quien la construyó, quien fue su primer obispo, y decir que los aún no analizados dibujos de la entrada son de Alejandro Rubio Dalmati (no analizados por mí xD) y continuar con que la cruz es en honor a las víctimas del terremoto del 24 de enero de 1939 (apuesto que la gente de Chillán no sabe la fecha y con suerte dicen “aah… el terremoto del 39”) , pareciera que estuviera jactándome, pero la verdad es que no, sino que todo lo escribo con un fin… explicarte porque ocurrió, y sincerarme con que ni siquiera tengo la certeza.
Ahora tengo más conocidos que no son de Chillán, así que he dado varios tour, incluyendo la visita y las palabras acerca de la catedral. Aclaro que es lo primero que hago, y sigo aclarando que hubo una ocasión en la que no lo hice… quizás… con quien fue mi persona más importante.
Tú.
Nada más pido me comprendas, y que no me tengas rencor. Sé que tal vez hice una diferencia contigo, que desmerecí la catedral cuando estabas tú, pero míralo como un privilegio… no como una falta de ello, pues no fue, porque yo no haya querido, simplemente fue porque tú, me hiciste olvidarlo.
Simplemente hiciste preferir el brillo de tus ojos, cuando estábamos sentados en esa banca de la plaza, haciéndonos entrega del regalo de nuestro primer mes.
Simplemente fue porque mis labios, prefirieron estar haciendo otra cosa, y no estar hablando. Mis labios prefirieron tus labios.
Simplemente, no podía ocuparme de lo que en otros momentos era obvio de hacer, estaba la tensión de una discusión con mi padre y estaba “eso” extraño que me ocurría, cuándo estaba sólo contigo. Simplemente tú le ganaste a mi razón.
Entonces no habértela presentado en ese momento, por preferirte a ti, hace que sea distinto a como lo fue con el resto.
(Todos esos “simplemente”, debieran ser cambiados por otra palabra, ya que no es algo tan “simple”)
Hoy
Te tengo una propuesta, pero no la tomes como letras de este escrito. Tómalo como una invitación que puedes cobrar CUANDO QUIERAS.
Hay otros clásicos de Chillán, llámese la papapizza. Te invito a que vengas a probarla :P junto con la invitación principal, esta: ¿Qué te parece que te presente la catedral? de lado a lado, todos sus ángulos, por dentro y por fuera. En toda su expansión.Ya no está el miedo de que yo pueda alejarme de lo obvio. Porque ya le pusiste límites a mi forma de perder por minutos la razón. Por lo tanto, no estará mi ineficiencia de guía turística, pues estará prohibido que mis ojos, miren el brillo de tus ojos y que mis labios, dejen de hablar, por preferir perderse entre los tuyos.
jueves, 21 de febrero de 2008
jueves, 17 de enero de 2008
viernes, 11 de enero de 2008
Noventa días de lágrimas
No era un lugar lúgubre, era un lugar de tono azul y lila, con una pequeña ventana, que tristemente no daba a la luz, sino que a otra muralla.
Era un lugar en donde ella al principio sonreía, tras la satisfacción de haber encontrado al fin, lo que decía era “la máxima felicidad”.
No era un lugar lúgubre, aún así la hacía llorar ¿sería la ventana? ella bien sabía que no, los noventa días de lágrimas fueron por la pérdida de esa “máxima felicidad”.
Lo miró y le dijo que había llorado noventa días por él, y él... no le creyó; no le dijo que fueron exactamente noventa días de lágrimas, porque nunca supo cuántos días fueron, pero tiene claro que más de ochenta y nueve, y que fueron más de tres meses y que fue poco menos de un semestre.
Lo miró y le dijo que extrañaba tanto esa “máxima felicidad” y que se sentía culpable al nivel de llorar noventa días, y él...no le creyó.
¡Él no tuvo la experiencia de llorar noventa días! por eso no creyó, tal vez no se valoró para creer que una mujer lo lloraría noventa días ¿acaso “antes” y durante” ella no le mostró cuánto lo quería (¿hablar de cantidad en querer?)?.
¿Y de qué le vale a ella que él le creyera? ¿acaso con eso él secaría sus lágrimas y la haría sonreír?.
¿Y de que le hubiese valido a ella , el haber inventado noventa días de lágrimas? digamos que no es muy digno confesárselo al motivo de las lágrimas ¿o sí?.
Ella supone que muchos han llorado noventa días por amor, y cien, y mil ... y años...
Ella bien sabe que no lloró noventa días, porque ... ¿ acaso sólo se llora cuando caen lágrimas?
Era un lugar en donde ella al principio sonreía, tras la satisfacción de haber encontrado al fin, lo que decía era “la máxima felicidad”.
No era un lugar lúgubre, aún así la hacía llorar ¿sería la ventana? ella bien sabía que no, los noventa días de lágrimas fueron por la pérdida de esa “máxima felicidad”.
Lo miró y le dijo que había llorado noventa días por él, y él... no le creyó; no le dijo que fueron exactamente noventa días de lágrimas, porque nunca supo cuántos días fueron, pero tiene claro que más de ochenta y nueve, y que fueron más de tres meses y que fue poco menos de un semestre.
Lo miró y le dijo que extrañaba tanto esa “máxima felicidad” y que se sentía culpable al nivel de llorar noventa días, y él...no le creyó.
¡Él no tuvo la experiencia de llorar noventa días! por eso no creyó, tal vez no se valoró para creer que una mujer lo lloraría noventa días ¿acaso “antes” y durante” ella no le mostró cuánto lo quería (¿hablar de cantidad en querer?)?.
¿Y de qué le vale a ella que él le creyera? ¿acaso con eso él secaría sus lágrimas y la haría sonreír?.
¿Y de que le hubiese valido a ella , el haber inventado noventa días de lágrimas? digamos que no es muy digno confesárselo al motivo de las lágrimas ¿o sí?.
Ella supone que muchos han llorado noventa días por amor, y cien, y mil ... y años...
Ella bien sabe que no lloró noventa días, porque ... ¿ acaso sólo se llora cuando caen lágrimas?
Las lágrimas son de “alivio”, el estadillo cuando la tristeza ha llegado a su clímax, pero el llanto de el alma estalla sin aliviar... no rompe al exterior. Ella declara que fuera de los noventa días de lágrimas, hubo llanto del alma... ¡¡¿acaso sólo se llora cuando caen lágrimas?!!.
Ella agradece haber estado durante esos noventa días, en el lugar de todo lila y azul, para así llorar lejos de su gente. Ella agradece a esa ventana que daba a la muralla, para así llorar en la oscuridad, sin desmerecer a la luz.
Ella agradece haber estado durante esos noventa días, en el lugar de todo lila y azul, para así llorar lejos de su gente. Ella agradece a esa ventana que daba a la muralla, para así llorar en la oscuridad, sin desmerecer a la luz.
domingo, 18 de noviembre de 2007
Perdidas
Fin de semana no en mi hogar, llamado telefonico, muerte de mi bisabuela.
No afecta tanto porque no tuvimos esa relación estrecha, pero duele, y debí estar allá con mi familia, abrazada con los míos.
Recuerdos de una mujer talentosa en la guitarra quedarán.
Esto me acerca más aún a la muerte de mi tata, la cual NO PUEDO ASIMILAR,la cual aún no puedo asumir. Una hojita se caía de mi agenda, es la carta que escribí con mis primos luego de la muerte de mi tata. Tuve el placer de ser yo quien la leyera, mirando la urna, sin verlo a él T.T como la nieta mayor, yo contuve mis lagrimas para poder leer y agradecer, luego de eso exploté en llanto... luego de eso... aún exploto en llanto. Estas son las heridas más dolorosas.
Tatita:
Sabemos que él “pronto vendrá” ese es un aliento para seguir en estos momentos y entender que no es una despedida, pero no podemos negar que esta distancia temporal nos duele, aún así tus nietos queremos estar presentes en esta despedida provisoria.
Tatita... Dios nos dio el regalo de tenerte como abuelo, aunque todos desde el más grande hasta el más pequeñito te llamamos “tata Adolfo”.
¡Tata Adolfo! Dos palabras para nombrar a una persona grandiosa, con virtudes hermosas que brillan a los ojitos de los pequeños hijos de sus hijos; de sus nietos que reían ante esa alegría que desbordaba en sus bromas hacia nosotros, bromas y travesuras que extrañaremos.
Tatita... cómo olvidar esa palmadita en la espalda que nos daba cada vez que nos veía, esa palmadita especial y única. Como olvidar cada gesto, cada movimiento, cada carcajada característica de usted, hoy eso se ha borrado ante nuestros ojos, pero no ante nuestros recuerdos y nuestro corazón.
Tatita... mientras nosotros crecíamos íbamos descubriendo su amor por la naturaleza, por las plantas, por las flores... esas que crecían en su huertita, hoy recorreremos el patio y veremos esa huertita, la imagen de usted estará ahí, como los días en que lo veíamos regando sus plantas, contento entre ellas.
Ahora cada flor de su huerta tendrá un significado especial para nosotros, pues usted las cuidó. Lo queremos tata...
Cuantos momentos quedaron en nuestros recuerdos, como aquellos en que lo veíamos escribiendo las letras de esos himnos que hablaban de las grandezas y maravillas de Dios, esos himnos que luego cantaba.
Tatita... le pedimos paz a Dios; para que su despedida no nos duela tanto, pero Él... pronto vendrá, tata esperamos reunirnos en ese lugar con calles de oro y mar de cristal.
En estos momentos soy la voz de mis primos, pues todos reunidos recordamos ciertas escenas de su diario vivir y compartimos y coincidimos en esas virtudes que usted tenía, y las quisimos reunir en esta carta...
Sí tata, con nostalgia lo invitamos a ese momento en que fue el protagonista... lo recordaremos, lo seguiremos queriendo y acordamos cuidarle su huertita...
Con cariño, amor, admiración
Sus nietos
He ahí la carta al tata, de parte de sus 9 nietos.
Este año me lo quitó, como acaba de quitarme a una bisabuela...
espero paz para la familia. La paterna y la materna, ante tales perdidas.
Perdidas sin la esperanza de encontrar
No afecta tanto porque no tuvimos esa relación estrecha, pero duele, y debí estar allá con mi familia, abrazada con los míos.
Recuerdos de una mujer talentosa en la guitarra quedarán.
Esto me acerca más aún a la muerte de mi tata, la cual NO PUEDO ASIMILAR,la cual aún no puedo asumir. Una hojita se caía de mi agenda, es la carta que escribí con mis primos luego de la muerte de mi tata. Tuve el placer de ser yo quien la leyera, mirando la urna, sin verlo a él T.T como la nieta mayor, yo contuve mis lagrimas para poder leer y agradecer, luego de eso exploté en llanto... luego de eso... aún exploto en llanto. Estas son las heridas más dolorosas.
Tatita:
Sabemos que él “pronto vendrá” ese es un aliento para seguir en estos momentos y entender que no es una despedida, pero no podemos negar que esta distancia temporal nos duele, aún así tus nietos queremos estar presentes en esta despedida provisoria.
Tatita... Dios nos dio el regalo de tenerte como abuelo, aunque todos desde el más grande hasta el más pequeñito te llamamos “tata Adolfo”.
¡Tata Adolfo! Dos palabras para nombrar a una persona grandiosa, con virtudes hermosas que brillan a los ojitos de los pequeños hijos de sus hijos; de sus nietos que reían ante esa alegría que desbordaba en sus bromas hacia nosotros, bromas y travesuras que extrañaremos.
Tatita... cómo olvidar esa palmadita en la espalda que nos daba cada vez que nos veía, esa palmadita especial y única. Como olvidar cada gesto, cada movimiento, cada carcajada característica de usted, hoy eso se ha borrado ante nuestros ojos, pero no ante nuestros recuerdos y nuestro corazón.
Tatita... mientras nosotros crecíamos íbamos descubriendo su amor por la naturaleza, por las plantas, por las flores... esas que crecían en su huertita, hoy recorreremos el patio y veremos esa huertita, la imagen de usted estará ahí, como los días en que lo veíamos regando sus plantas, contento entre ellas.
Ahora cada flor de su huerta tendrá un significado especial para nosotros, pues usted las cuidó. Lo queremos tata...
Cuantos momentos quedaron en nuestros recuerdos, como aquellos en que lo veíamos escribiendo las letras de esos himnos que hablaban de las grandezas y maravillas de Dios, esos himnos que luego cantaba.
Tatita... le pedimos paz a Dios; para que su despedida no nos duela tanto, pero Él... pronto vendrá, tata esperamos reunirnos en ese lugar con calles de oro y mar de cristal.
En estos momentos soy la voz de mis primos, pues todos reunidos recordamos ciertas escenas de su diario vivir y compartimos y coincidimos en esas virtudes que usted tenía, y las quisimos reunir en esta carta...
Sí tata, con nostalgia lo invitamos a ese momento en que fue el protagonista... lo recordaremos, lo seguiremos queriendo y acordamos cuidarle su huertita...
Con cariño, amor, admiración
Sus nietos
He ahí la carta al tata, de parte de sus 9 nietos.
Este año me lo quitó, como acaba de quitarme a una bisabuela...
espero paz para la familia. La paterna y la materna, ante tales perdidas.
Perdidas sin la esperanza de encontrar
martes, 30 de octubre de 2007
Letras
Es extraño, jamás me imaginé capaz de tener un blog, o tal vez sí, pero en secreto. Sentía que era más fácil tener un fotolog (sin subestimarlo, ni a sus poseedores [me incluyo]) ya que puedes ser superficial si quieres escribir algo y es altamente probable que nadie o pocos lean, al final lo que importa es la foto.
Siempre sentí admiración por las personas de las cuales conocí sus blog, porque son tan profundas, con una gran interioridad (algo que yo he perdido) y con talento en sus letras, letras doradas ante mis ojos humildes.
PUDOR ¡que palabra no! Eso es lo que he sentido desde pequeña por mis escritos, o “escribidos” de “escribidor”, Goethe, Cervantes, Shakespeare son grandes escritores; algunos que se dedican a escribir hoy en día, que tienen fama, son sólo escribidores, la calidad hace la diferencia, en fin, no quiero bajar ánimos, me retractaré … o más bien no, sólo diré que los escritores como los escribidores, son personas ¡fantásticas! Y también valientes, porque sacan ese miedo, y muestran su mundo interno al mundo externo, inclusive luchando con los juicios de los en desacuerdo, con las propias fantasías… y ahí viene mi problema “FANTASÍAS” que miedo que alguien llegue a saber CUÁLES y CÓMO son mis fantasías, porque al decir “mis fantasías” estoy diciendo “MIAS” y que susto que me conozcan tanto (palabras de una joven tímida).
Alguien me dijo: “lo que escribes es parte tuya, no tendría porque darte vergüenza” recuerdo que me dijo más palabras, pero no tal cual como salían de sus labios, lo que me hizo pensar que si es parte mía no tendría porqué darme vergüenza, por esono puedo reprimirme y autocensurarme (tal vez la culpa es de mi superyo [en tono irónico]).
Tal vez por esas reflexiones permití que Caro (amiga y compañera de curso) me creara este blog, porqué casi ni puse resistencia, pero igual me cuestioné si lo ocuparía (Espero ocuparlo…hoy espero eso…mañana no sé). Pensé en el nombre “susurros” como el segundo cuaderno de poesías que tuve (el primero jamás tuvo nombre) pero ese nombre ya no estaba disponible, y luego pensé en “casita de chocolate” como la casita del cuento “Hansel y Gretel”, en recuerdo a esa apreciada niñez, porque hoy, ya no escribo, murió el poco talento que poseí, y lo peor, es que he perdido parte de mi interioridad, y ahora pensándolo bien, eso me duele, porque siento que ya no soy yo, ese “yo” que me gustaba y que el resto adoraba (aún me adoran ¿? ). Pretendo subir esos recuerdos de niñez, porque hoy, no hay escritos (salvo en la página de cuentos en la que presento mis letras, pero que escribo [o mas bien escribía] a mi inspiración, que creo tengo prohibido que lo siga siendo).
Agradecimientos a Caritosan creadora de este blog e impulsora a que tuviera uno. A Rodrigo quien me ayudó a usar este blog y quien me dijo una frase importante que me impulsa a mostrar lo que escribo y a Marcia, quien dejó el primer comentario y me impulsa a seguir.
(Tal vez un poco pomposo)
Siempre sentí admiración por las personas de las cuales conocí sus blog, porque son tan profundas, con una gran interioridad (algo que yo he perdido) y con talento en sus letras, letras doradas ante mis ojos humildes.
PUDOR ¡que palabra no! Eso es lo que he sentido desde pequeña por mis escritos, o “escribidos” de “escribidor”, Goethe, Cervantes, Shakespeare son grandes escritores; algunos que se dedican a escribir hoy en día, que tienen fama, son sólo escribidores, la calidad hace la diferencia, en fin, no quiero bajar ánimos, me retractaré … o más bien no, sólo diré que los escritores como los escribidores, son personas ¡fantásticas! Y también valientes, porque sacan ese miedo, y muestran su mundo interno al mundo externo, inclusive luchando con los juicios de los en desacuerdo, con las propias fantasías… y ahí viene mi problema “FANTASÍAS” que miedo que alguien llegue a saber CUÁLES y CÓMO son mis fantasías, porque al decir “mis fantasías” estoy diciendo “MIAS” y que susto que me conozcan tanto (palabras de una joven tímida).
Alguien me dijo: “lo que escribes es parte tuya, no tendría porque darte vergüenza” recuerdo que me dijo más palabras, pero no tal cual como salían de sus labios, lo que me hizo pensar que si es parte mía no tendría porqué darme vergüenza, por eso
Tal vez por esas reflexiones permití que Caro (amiga y compañera de curso) me creara este blog, porqué casi ni puse resistencia, pero igual me cuestioné si lo ocuparía (Espero ocuparlo…hoy espero eso…mañana no sé). Pensé en el nombre “susurros” como el segundo cuaderno de poesías que tuve (el primero jamás tuvo nombre) pero ese nombre ya no estaba disponible, y luego pensé en “casita de chocolate” como la casita del cuento “Hansel y Gretel”, en recuerdo a esa apreciada niñez, porque hoy, ya no escribo, murió el poco talento que poseí, y lo peor, es que he perdido parte de mi interioridad, y ahora pensándolo bien, eso me duele, porque siento que ya no soy yo, ese “yo” que me gustaba y que el resto adoraba (aún me adoran ¿? ). Pretendo subir esos recuerdos de niñez, porque hoy, no hay escritos (salvo en la página de cuentos en la que presento mis letras, pero que escribo [o mas bien escribía] a mi inspiración, que creo tengo prohibido que lo siga siendo).
Agradecimientos a Caritosan creadora de este blog e impulsora a que tuviera uno. A Rodrigo quien me ayudó a usar este blog y quien me dijo una frase importante que me impulsa a mostrar lo que escribo y a Marcia, quien dejó el primer comentario y me impulsa a seguir.
(Tal vez un poco pomposo)
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